Decisiones

Hay algo que admiro de la gente, es una cosa minúscula, pero muy importante para mi; las personas que conozco (amigos, familia) pueden quitarse de encima la pesadez de los sentimientos “negativos” muy rápido. Yo no, yo tardo días.

¿A qué viene eso? Y por sobre todo a qué viene el título de esta entrada

El primer párrafo realmente no viene a nada con el título, solo me gusta abrir con esa clase de declaraciones porque siento que da a entender un poco mi carácter, pero no tiene mucha relevancia con lo de hoy

Hoy fui a apartar cita con otro psicólogo, tenía tiempo (desde marzo) que no buscaba atención psicológica y realmente me siento bien aunque algo nervioso por la decisión que he tomado, supongo que es la ansiedad haciendo su trabajo.

No sé si decir que me siento cómodo, pero por lo pronto todas las clases que he tenido (que ya hoy por fin he tenido todas las clases nuevas que iba a tener) son de mi agrado, y lo que se me pide hacer está dentro de mis posibilidades y gustos.

Hoy no tengo mucho que escribir supongo.

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Ansiedades

Pues las cosas son raras.

Algo que estuve cavilando durante la tarde de hoy es la forma en la que reacciono a ciertas situaciones, entre ellas el hecho de que estoy en una nueva universidad, a qué voy o bien a qué me refiero.

Soy malo relacionandome con las personas, no soy malo tratando con las personas, simplemente pongo demasiado espacio entre las personas y yo y mi cabecita santa se siente mal por esas cosas, cómo explicarlo.

Ok, conozco gente, y no hablo del presente, sino como una serie de pasos

  1. Conozco gente.
  2. Trato de relacionarme con esa gente porque es lo que las personas hacen.
  3. Noto cómo la gente se relaciona con más gente porque es lo que las personas hacen.
  4. Me desanimo porque la gente se relaciona con más gente y mis habilidades sociales son un asco y no puedo hacerme “amigo” de mis “amigos” porque así no funcionan las cosas para mi.
  5. Trato de explicarme que la gente tiene personas más importantes para sí y que si yo ando por ahí es porque yo quiero andar por ahí así que lo mejor sería simplemente no estar por ahí.
  6. Me deprimo porque no valgo nada porque mi cabeza se la pasa diciendo que no valgo nada.

Y no solo pasa con la gente que frecuento, las cosas son peores cuando conozco gente nueva y muestran interés en mí pero luego dejo de frecuentarlos, ahí la ansiedad escala aún más rápido.

No sé si la gente se pregunta por qué yo no empiezo las conversaciones de manera frecuente, pero lo que sucede en esos casos es que mi cabeza dice “¿Y que tal si hablas en un mal momento o la gente solo no quiere hablar, y estas molestando?” Y le tengo que hacer caso a esa lógica de mierda, a pesar de que sé con mi “lógica superior” que en ese caso la gente puede decir “no puedo hablar” o simplemente no responder porque están ocupados, pero no, mi cabeza siempre piensa “De seguro estaban haciendo algo más importante y los estas molestando y te odian por eso, porque eres molesto”. Es extenuante.

¿Y si no le caigo bien a la gente? ¿Y si las personas me frecuentan por compromiso?

Tengo que dejar de pensar por las demás personas, lo sé lo entiendo, pero…

No sé hasta que punto las demás personas lo entienden, pero no puedo controlar la forma en la que pienso, por mucho que me repita y analice las cosas, por mucho que entienda cómo funciona mi cabeza, SI TUVIERA CONTROL NO TENDRÍA PROBLEMAS.

Es extenuante tener que vivir de esta forma, pensando por todas las personas que conozco, midiendo cada paso para no molestar a la gente, teniéndome que disculpar por cada cosa que considero y no son correctas y que ofenden a las demás personas, porque las demás personas OBVIAMENTE se ofenden cuando piensas en lugar de ellas y no les das opciones.

Hoy ni siquiera estoy mal, solo es mi día a día.

Moviendo cosas, yendo a lugares, tomando café

Tengo un blog, tengo un blog, tengo un blog, tengo un blog, tengo un blog, tengo un blog, tengo un blog, tengo un blog, tengo un blog, tengo un blog, tengo un blog, tengo un blog, tengo un blog, tengo un blog, tengo un blog, tengo un blog, tengo un blog, tengo un blog, tengo un blog, tengo un blog, tengo un blog, tengo un blog, tengo un blog, tengo un blog.

No, no me estoy volviendo loco, aunque ganas no me faltan, es un simple recordatorio, una suerte de psicolingüistica que trato de hacer funcionar ahora que tengo algo de qué hablar.

Volví a la escuela, supongo que no importa mucho, o eso quiero pensar, trato de mantenerlo en un bajo perfil porque no quiero darle tanta importancia, me siento nervioso y me tengo miedo, le tengo miedo a mis reacciones anteriores y a la forma en la que sé que voy a actuar, aunque realmente no sé cómo voy a actuar. Ansiedad.

Estoy estudiando una licenciatura, una licenciatura que quiero estudiar, algo a lo que si siento que me pueda dedicar.

Esa es una cosa interesante, como ingeniero no me veía como ingeniero, no me veo siendo la cabeza de un grupo de investigación y desarrollo de una tecnología nueva, por más bueno que sea programando, o pensando en resoluciones de problemas logicomatematicos (que no es por alardear, si han leído algo de este puto blog además de esta entrada entenderán que mi autoestima no es lo mejor y no puedo alardear porque me arde en el alma) mi área de interés no está ahí, quizás en la docencia que puede surgir de ese conocimiento pueda desarrollarme de manera cómoda, soy mucho más feliz cuando se trata de explicar cosas, y el trabajo de investigación antropológico (que es la carrera a la que voy) consiste en muchas veces explicar las cosas.

Así que pues sí, la escuela es rara cuando te mantienes lejos de ella por tanto tiempo, la gente es rara, los salones de clases y los profesores son raros y es porque son ajenos a una realidad que dejé de lado y que supuse que habría de abandonar por completo.

Mi escuela es linda, y supongo que hay mucho de qué sentirse orgulloso.

Cambiando de tema.

Supongo que voy a abrir otro blog, para dejarlo de lado, y ahí empezaré a subir las entradas relacionadas con mi diario, realmente no sé cuantas personas leen esas entradas si es que son interesantes o algo, pero me gusta dejar lugarsecoyarenoso para dejar las cafeterías solas, aunque lo mismo puedo decir de mis entradas diario, no sé bien por qué la gente lee lo que lee o bien si es que leen en lo absoluto, pero tengo planeado dejar de lado algo, así como mis escritos los subo a otra página de wordpress (aquí) así también quiero separar el “blog de turismo” y el diario que llevo acá, ya tomaré la decisión a lo largo de la semana.

Por lo pronto anunciar que estoy escribiendo algo, una pequeña pieza corta llamada “Ernesto: Perspectivas” donde abordo la vida de un joven a través de sus amigos, si esto les interesa podrán leerla en mi portafolio (el link de arriba).

Y pues ya.

Con algo de suerte, nos vemos mañana 7 de agosto.

Alcoholico

Creo que entiendo de donde viene que Hemingway, Poe y Bukowski fueran alcoholicos.

No me comparo ni por asomo con ellos, ni justifico la forma en la que lidiaban con las cosas que aquejaban sus vidas en su momento, cada quién tiene derecho a destrozar su vida de la forma que más les plazca.

Para el caso, yo mismo no sufro de alcoholismo, no disfruto de la sensación de estar ebrio, no me gusta el perder el control de mi propia conciencia ni mucho menos la lucidez con la que actuo, esta última ya está limitada, no tengo por qué ponerle más trabas.

Solo digo, y quizás esto lo comente a forma de una anécdota entretenida para toda la familia, que durante el NaNoWriMo del año pasado estuve bebiendo mucho, más de lo que estoy acostumbrado al menos, y ese “Mucho” era una cerveza al día, mientras escribía.
Sé que no parece mucho, de hecho yo mismo considero una exageración el ponerme en piel de grandes personas con grandes problemas con una experiencia tan infima, pero venga, que es lo mejor que tengo en este momento.

El año anterior, podremos atestiguar con la re-apertura de este blog a principios de este año, fue sumamente duro para mi, en general por los problemas de mi cabeza, así que poder llegar y hacer algo que me gusta canalizado por la bebida me tranquilizaba, moviendonos al final de ese periodo me estuve robando las bebidas alcoholicas en la tienda donde trabajaba.

Se me facilitaba el lidiar con mis propias chingaderas estando ebrio, así que hacía todo lo que estuviera a mi alcance para mantenerme en ese estado. Llegó un punto en el que me dí por vencido y me arroje (de una manera muy propia y cautelosa) hacia la bebida.

Sigue sin gustarme la idea, pero era sencillo el tomar algo que me ponía hasta cierto punto alegre, y me dejaba interactuar con las personas de manera tranquila.

No digo que entiendo cómo funciona la adicción, pero sé que tiene que ver con la forma en la que el estres y la ansiedad y todas esas cosas lindas afectan tu vida, entre peor la tengas, más facil es caer en algo que te hace sentir “bien”, que te desinhibe o que te hace sentir placer de manera momentanea.

Y estuve bastante cerca.

El Motivador

Tengo que relatar una experiencia reciente y el catalizador de esta entrada, porque siento necesario el hablar de eso.

Estos días he leído, bastante, a un ritmo que considero no solo apropiado sinó necesario, y me puse a ritmo con un par de libros que tenía que leer este año, una suerte de reto autoimpuesto, y entre ellos encontré una visión muy necesaria del mundo, una que siento había perdido hacía años, encontré heroes.

Los heroes son creaturas interesantes, son un recurso muy útil para los escritores, que les ponen a prueba en grandes empresas buscando curas y cambiando en el camino, y se tiene esta visión esteril del heroe, de aquel apto, del útil, del único que puede cambiar el mundo, y entonces, un día, te sueltan en la cara que hay heroes en todos lados.

El heroe está ahí para ser habitado, para proyectarse, ver lo bello y bondadoso del humano en el imaginario común y sentirse feliz por los triunfos de aquel que a todas luces es solo una representación de nuestros anhelos, nada nuevo, todos sabemos que los heroes nos hacen conformes de nuestras vidas, lo dice inclusive la nueva película de Pixar Studios. Entonces donde entra el que haya encontrado heroes.

Se nos dice que seamos fuertes, que seamos benévolos y humildes, que tengamos cualidades excepcionales, y a veces el mundo es muy duro con aquellos que buscan ser heroes, que quieren ser buenos a secas, ahí es donde entramos nosotros, y donde entra Antonio Malpica.

Quizás es la emoción que siento por la nueva serie de libros que descubrí de manera reciente, quizás es el hecho de que vengo saliendo de un periodo feo, pero el escuchar que los heroes no vienen de una profecía, de una característica excepcional que los vuelve únicos y que son ellos y solo ellos los que pueden liderar la carga hacia la victoria me es reconfortante. Los heroes necesitan ayuda, TODOS necesitamos ayuda.

¿Por qué nos vemos atraídos a la vida de las personas, a las proezas de individuos excepcionales? Ni siquiera sé si puedo dar una respuesta básica a esa clase de preguntas, pero entiendo que si queremos saber es porque eso nos motiva, nos dice que si alguien puede todos podemos, que el cambio es real, que solo se necesita un rebelde con corazón de oro y puño alzado, y así lo son tanto Sherlock Holmes como Huichilopotztli y Nelson Mandela, novelas, mitos y biografías pasadas por el trato de la tinta y el papel que transmiten no solo esas grandez hazañas, sino el combustible que las vuelven capaces.

Es curioso pensar en literatura motivadora, porque al menos yo pienso en Deepak Chopra antes que cualquier otra cosa, pero el chiste de todo es hacer creer al lector que todo en la vida, en ese momento, es posible. Katnis levantó a los distritos en contra del capitolio, Sergio logró convencer a Guillen que su búsqueda tenía sentido, Arturo se convirtió en rey, y todo era posible en ese instante porque eran ellos, pero más importante porque podían ser ellos, porque ellos tenían esa decisión de tomar la espada por el mango y liderar el camino, y quizás yo no termine salvado a mi pais, ni al mundo, pero si puedo inspirar una vida me doy por más que bien servido.

Porque de eso se trata escribir, de nutrir el alma, motivar un cambio.

El recuento de los daños

Hace un par de meses estaba en un lugar oscuro, sumamente oscuro.

Mi vida no tenía sentido, dije cosas horribles a personas que amo, pensaba en el suicido de manera constante, me sentía apático, me sentía desesperado y triste.

Tome un cuchillo de mi trabajo, me encerré en la bodega y pensé en clavarmelo en el cuello, esa idea me repugna ahora, pero en el momento parecía la mejor salida, la única salida.

Estoy leyendo una serie de libros, son buenos libros, la serie se llama “El libro de los heroes” y en el segundo volumen de esta serie (titulado Nocturno Belfagor) hablan de esta idea de verse cubierto de tantas y tales atrocidades (hablo de cosas físicas, como cucarachas o perros) que la única opción para librarse del dolor es el suicidio, y que la única forma de evitar esto es manteniendose acompañado. Quizás es ahora que me detengo a pensarlo, pero eso es una forma perfecta de desribir la depresión, una sensación de vicio que te cubre de cuerpo entero, te ataca, carcome, te arranca la piel y lo único que sientes que te queda es dejar de vivir, esa es una forma de parar el dolor.

Hoy siento sumamente lejanos los días que deseaba morir, y supongo que todos diran que eso es una mejora, lo digo yo mismo, y es quizás una obviedad, pero hay una parte de mi que no se siente muy comoda con esta recien encontrada tranquilidad, y que anhela esos días de odio y estrés, de dolores corporales, de enfermedades, insomnios, una parte que se quiere destruir a si misma, me tengo miedo, y aceptar esa idea me ha traído paz, internalizar el miedo, comprender el odio, tratar de entender mis emociones, que controlarlas hasta el momento ha parecido fútil cuando lo más.

Hablar de esto me ayuda, muchísimo,pero quiero decirlo en verdad, quiero poder abrirme de esta manera con la gente que amo, con las personas que quiero.

Y no hallo la forma.

No tengo palabras para concluír, solo una nota amarga, una sensación agridulce en el fondo de la garganta, como un mal café que es necesario para mantenerse despierto.

que les parece si volvemos al viejo ritmo? un post por día, hasta que mi cabeza aguante?

Saludos, y buenos días, tardes o noches.

Hoy quiero ser

Hoy quiero ser una persona normal, con una mente normal, y haber hecho las cosas de manera normal, nunca haber pensado demasiado, jamás haber sido raro, ni tener que estar marcado por una enfermedad que ni siquiera conozco.

Hoy quisiera ser feliz, yanamente feliz, sin muchos rodeos.